Venezuela: euforia y esperanza

Venezuela: euforia y esperanza

A medida que pasan los días se hace más evidente que Nicolás Maduro pierde apoyo. Militares, embajadores, empleados de gobierno, estudiantes y los millones de venezolanos repartidos por el mundo reconocen que Guaidó encontró el tono y las palabras necesarias para que la comunidad internacional hoy lo respalde.

A diferencia de otras ocasiones, esta vez el movimiento fue meticulosamente labrado y con la cabeza más fría. Hubo reuniones secretas y hasta tiempo para diseñar una hoja de ruta para saber por dónde hay que comenzar el trabajo. El Plan País tiene estructura clara y precisa sobre lo que hay que hacer y cómo debe hacerse.

No me queda duda de que esta vez a Nicolás Maduro le están cerrando bien el cerco y que Juan Guaidó quedará como el “Mesías” que supo tomar “al toro por los cuernos” y aprovechar el momento y su posición en la Asamblea Nacional para decir: “se acabó señores, a Venezuela no la sangran más”.

Maduro siempre dirá que fueron “los usurpadores del imperio que quieren quedarse con la riqueza de Venezuela”, “los golpistas y traidores a la patria” pero nunca reconocerá que fue la torpeza de un sistema y su ideología lo que ahora lo hunde. Hoy Maduro insiste en no querer llamar a elecciones como lo pide el pueblo venezolano y dice que no aceptará ultimátums.

Mientras poco a poco es aprobada por los países, la ayuda humanitaria deja de ser vista como un instrumento de intromisión, dando pasos al sentido común y a la cordura que reconoce las necesidades de la gente y lo urgente de abastecer no solo los anaqueles en las tiendas sino los dispensarios de medicinas en los hospitales. Como lo dijo la gobernadora del estado Táchira, Laidy Gómez: “hablar de ayuda humanitaria no es hablar de guerra”.

Canadá está enviando cerca de 40 millones de dólares en apoyos que, según lo dicho por el Presidente Juan Guaidó, primero llegará a quienes están en riesgo de morir. Y a medida que llegue más ayuda humanitaria a Venezuela, se sumarán otros que recuerden lo que desde hace años no tienen y lo que dejaron de disfrutar gracias a un sistema que con una mano les daba una bolsa con comida, mientras que con la otra los jalaba hacia el fondo del jarrón, como en el viejo cuento de los cangrejos.

La llegada de ayuda humanitaria y el apoyo manifiesto de la comunidad internacional hará que a más venezolanos se les caiga la venda y vean que “vivir al estilo Chavez-Maduro no es vivir sino sobrevivir….y algunas veces ni siquiera eso”.

Hoy la euforia y el entusiasmo se contagian al igual que el ánimo y la esperanza; con cada manifestación callejera, en cualquier parte del mundo, se ve a venezolanos con una fe renovada, con una energía nunca antes vista, con unas ganas enormes de trabajar para que en su mesa jamás falten las arepas, las hallacas, el café, la carne, el pollo y el bote de Tylenol.

Aun faltan algunos días señores pero escuchen venezolanos: “pa’trás ni ‘pa coger impulso, que detrás de todas las tormentas siempre sale el sol”.

 

Lucía Navarro es la Directora editorial de www.lucianavarro.com 
Foto: Isaac Paniza @ipaniza – Instagram

 

 

 

Categorías: Actualidad

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