María Grecia Robles: “Si mis acciones motivan positivamente a la gente, entonces sí soy luz para otros”

María Grecia Robles: “Si mis acciones motivan positivamente a la gente, entonces sí soy luz para otros”

María Grecia Robles es venezolana, tiene 25 años y es una chica soñadora, emprendedora y luchadora. A pesar de los obstáculos que la vida le ha puesto, continúa en el camino para lograr lo que desea.

Desde muy pequeña tenía miopía, pero el problema empezó a la edad de 15 años cuando le detectaron retinosis pigmentaria, por lo que gradualmente fue perdiendo la visión hasta llegar a ser una persona invidente. “En la actualidad mi visión es muy reducida, pero aún puedo ver algunos detalles con mi visión periférica”, acota.

Asumir su condición y seguir adelante: eso fue lo que decidió hacer un buen día y hoy nos cuenta su inspiradora historia. “El día que dejé de ver mi falta de visión como una desgracia, me acepté, empecé a amarme con mis defectos y virtudes y así no permití que nada ni nadie me perturbara. Aprendí a ser feliz”, expresa.

Dar la vuelta a la tortilla

En la ciudad de Coro en Venezuela se graduó en artes audiovisuales a los 24 años.

“Todo inició en la universidad. Ya que en la carrera no existían las herramientas para tratar a una persona con discapacidad, decidí realizar para el proyecto de grado dos videos tutoriales donde hablo de técnicas básicas y planos fotográficos realizados por una persona invidente. A partir de eso empecé a sentir atracción por la fotografía y decidí emprender WE ARE ABLE (Nosotros Somos Capaces) un proyecto que tiene la finalidad de adiestrar y motivar en el arte de la vida y la fotografía a todas las personas con impedimentos visuales”.

 

 

– ¿Cómo has superado esta limitación?

– No permití que perder la visión acabara conmigo e intenté seguir mi vida lo más normal posible. Los miedos siempre estuvieron, pero siempre evité expresarlo; aunque había momentos donde me sobrepasaba la situación: sentía que yo no servía y lo único que hacía, para tratar de salir de ese agujero, era llorar. Sin embargo, en mi interior aún existía una voz que expresaba todo lo contrario: hacía que me sintiera lo suficientemente fuerte para levantarme y seguir adelante. Hoy en día esa depresión no está en mi vida  y me considero una chica feliz y en paz conmigo misma. Mi mejor herramienta de superación es el amor de mis padres, demás familiares y amigos que siempre han estado para mí y me han tratado como su igual.

 

“We are able”: su emprendimiento

María Grecia es la CEO de We are able, un proyecto al que está dedicando toda su energía y esfuerzo. En su página web próximamente ofrecerán cursos fotográficos para personas invidentes. Estos cursos están estructurados en 11 videos tutoriales que van desde la historia de la fotografía, hasta algunas técnicas fotográficas como la técnica del lightpainting. Además ofrecerán cursos sobre cómo emprender y llegar al éxito, conferencias motivacionales y de emprendimiento. Todo esto lo pueden encontrar en www.weareable.club.

Además de fotografía, la talentosa joven ha trabajado como community manager  y en el área de marketing digital.

“Este último año ha sido increíble, ¡la mejor experiencia! Empecé a dar conferencias motivacionales y de emprendimiento, en las que hablo sobre mi vida y toda mi transición de vidente a invidente. Cuando uno se acepta a sí mismo, no hay oscuridad que valga. Solo cabe en nuestra vida luz y felicidad, eso es lo que nos impulsa todos los días para lograr nuestras metas”, expresa con emoción.

Comenta que formar parte del Miami Lighthouse por the Blind ha sido maravilloso. “En el 2016 fui por primera vez y puedo decir que el estar en ese lugar me hizo ser una María Grecia diferente. Además de enseñarme a ser una persona independiente, me enseñaron a aceptarme y amarme. En la actualidad estoy recibiendo clases allí y cada día me siento más independiente y completa”, explica.

 

 

– ¿En qué medida tu condición cambia la forma de relacionarte con el mundo?

– La mayoría de los seres humanos no valoramos los pequeños detalles que la vida nos regala. Me incluyo, porque antes de perder la visión, nunca, nunca me paraba un momento a admirar nada a mi alrededor. Siempre cuento esta anécdota: “cuando tenía visión, solo una vez me paré a admirar el cielo. Le doy gracias a Dios porque ese día me regaló un cielo estrellado con una hermosa luna. Ese fue el único día en que dejé de hacer las cosas mundanas a las que estamos acostumbrados para dedicarle un minuto de mi tiempo a la madre naturaleza. Cuento esto porque me arrepiento todos los días de que haya sido la única vez que hice eso y es el único recuerdo que tengo del cielo nocturno. Ahora que la visión física no está en mi vida, sueño con volver a tener mi sentido de la vista para admirar nuevamente esos pequeños detalles. En la actualidad, he aprendido a admirar la vida de una manera diferente, además de valorar y cuidar mis otros sentidos. Con esta reflexión invito a todas las personas a que tomen un poco de su tiempo todos los días, aunque sea un minuto y admiren todo lo que tienen a su alrededor.  María Grecia Robles es #gentecomotú

 

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Autor

Anna Müller

Anna Müller es comunicadora social, egresada de la Universidad Central de Venezuela. Su trayectoria profesional abarca medios impresos, comunicación corporativa y marketing digital. Le encantan los libros, el cine y la poesía. Es editora y corresponsal de La Nota Latina en Lima, Perú.