Halloween: Una tradición que sobrevive al tiempo

Halloween: Una tradición que sobrevive al tiempo

‘Trick-or-treat’ dicen los niños ataviados con sus disfraces favoritos, momias, murciélagos, brujas, vampiros y por supuesto, super héroes. La antigua tradición que viene desde épocas antiguas conocida como All Hallow’s Eve o Víspera de Todos los Santos, ha derivado en Halloween y es una de las más esperadas por niños y adultos: un día festivo y alegre.

 

Finales de octubre y las decoraciones de calabazas, telas de araña, harapos de momia, telas en colores negro y naranja, empiezan a dominar en las casas, locales comerciales y en espacios públicos. El Día de Brujas como también se le conoce a Halloween no sólo se celebra en Estados Unidos y en países nórdicos. En América Latina también es una fiesta especial, una oportunidad para el encuentro amigable y para soltar la imaginación, disfrazándose. Y como está en la víspera del Día de los Difuntos o Día de Todos los Santos del 1 de noviembre, adquiere una dimensión muy significativa, sobre todo para los mexicanos.

Halloween: tradiciones antiguas que sobreviven

halloween mejoresfotos.net

Foto de www.mejoresfotos.net

En tiempos celtas no había disfraces, pero sí la necesidad de ahuyentar al Señor de la Muerte Samhain, portando pieles de animales sacrificados y máscaras. Así se alejarían las brujas y los espíritus malignos. Como en ese entonces los sacerdotes celtas se comunicaban con los muertos y estos pedían alimentos, más valía que los pueblerinos tuviesen a mano en esa noche siniestra golosinas, comidas o lo que fuese que saciara a los espíritus. Y cómo se decía que las voces pedían, ‘‘trick-or-treat’, mejor dulce a una travesura o a un truco mal intencionado.

De allí provienen los elementos básicos de la festividad actual. Junto con los primeros inmigrantes irlandeses católicos que llegaron a Estados Unidos a mediados del siglo XIX comenzó a arraigarse esta festividad que hace de octubre un mes muy especial.

De alguna manera estas costumbres de raíz celta y anglosajona han perdurado en el tiempo. El otoño daba paso con sus noches oscuras al crudo invierno y eso motivó a que muchos celebrarán un día especial para alejar a los malos espíritus, salían de casa con disfraces para no ser reconocidos por los fantasmas. Hoy, en tiempos modernos donde abunda la luz eléctrica, la gente se disfraza por otras razones, más simpáticas, no predomina el miedo.

gothic-1378352_640En muchos estados de Norteamérica la festividad de Halloween era celebrada en las plazas públicas, estilo ferias, donde se compartían historias de miedo, muerte y fantasmas, se adivinaba la suerte, se bailaba, cantaba y comía. Un gran festín en el mejor sentido. Y era común que las noches de otoño tuvieran ese ambiente celebrativo.

Desde la llegada de los irlandeses a Estados Unidos, la festividad del Día de Brujas se extendió por todo el territorio. Y también con el tiempo y en pleno siglo XX dejó de ser un recordatorio de fantasmas y muerte. Los niños pasaron a ser pieza fundamental, sumándose por millones a la celebración. Las calabazas sonrieron por doquier y los trajes clásicos: brujas, hadas, fantasmas, momias, vampiros, Frankenstein y hombres sin cabeza, se unieron a personajes icónicos mucho más benignos.

Hoy son los niños la delicia no de las brujas, sino de los padres que se esmeran cada año en disfrazarlos con bellísimos maquillajes y trajes cada vez más creativos. La imaginación de progenitores y prole se expande con los personajes de moda. En muchas comunidades norteamericanas es un festín con todo tipo de brujas, hadas, duendes, vampiros, diablitos, y hasta los personajes más dignos o irreverentes de los comics y películas caminar por las calles, tocar las puertas de los vecinos y asustarlos, exigiendo su recompensa en dulces.

Al igual que los originarios celtas que usaban máscaras repele espantos, los niños, jóvenes y adultos sucumben al placer de portar una, al menos esa noche del 31 de octubre.

 

Comentarios

comentarios

Categorías: Bar de Noticias

Autor

Victoria Fernanda Mendoza

Periodista egresada de la Universidad de Navarra España, con estudios de especialización en comunicaciones, redes sociales y mercadeo en México y España. Colaboradora en La Nota Latina y otros medios de comunicación latinoamericanos. Escribe sobre diversos temas como bienestar, gerencia, negocios y estilo de vida.