Vivir en Miami, una de las ciudades más vibrantes y deseadas de los Estados Unidos, se ha convertido también en un lujo difícil de costear. Según los últimos datos del Living Wage Calculator del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), un adulto soltero necesita ganar al menos $24.77 por hora —equivalente a $51,528 anuales— para cubrir sus necesidades básicas sin dificultades económicas en el condado de Miami-Dade.
Este cálculo considera los gastos de vivienda, alimentación, transporte, salud y otros costos asociados al estilo de vida en una ciudad con alta demanda urbana y precios elevados. La realidad es clara: el salario mínimo actual en Florida, de $13 la hora, apenas cubre la mitad de ese monto, y aunque se prevé un aumento a $14 por hora en septiembre de este año, la brecha sigue siendo abismal.
La situación empeora en hogares con hijos. Por ejemplo:
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Un adulto con un hijo necesita $40.55/hora ($84,344 anuales).
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Un adulto con dos hijos debe ganar $49.02/hora ($101,962 anuales).
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Dos adultos con dos hijos, ambos trabajando, necesitan $26.82/hora cada uno ($111,588 anuales combinados).
El precio de vivir en Miami
La vivienda representa uno de los mayores desafíos. En 2025, el alquiler promedio de un apartamento de una habitación en Miami ronda los $1,600 mensuales, mientras que uno de dos habitaciones alcanza los $2,119 mensuales, según datos de Apartment List. Comprar una vivienda tampoco es accesible: el precio promedio en Miami es de $524,600, muy por encima de otras ciudades de Florida como Jacksonville ($280,200) o Tampa ($381,000).
A esto se suman otros gastos esenciales:
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Comida: $4.60 por una docena de huevos y hasta $14.20 por 1 kg de pechuga de pollo.
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Servicios básicos: $151.22 mensuales en promedio.
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Internet y telecomunicaciones: entre $128 y $141 mensuales.
Incluso comer en un restaurante económico puede costar $25 por persona, haciendo que el disfrute ocasional fuera de casa también sea limitado para muchos.
Un contexto nacional
Florida ocupa el puesto 23 entre los estados más caros de EE.UU. según el World Population Review. Aunque menos costosa que California o Nueva York, sigue siendo una de las más caras del sur del país. Los costos de vivienda, transporte y salud se han incrementado significativamente en la última década, alejando a muchas familias de la posibilidad de estabilidad económica.
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