Verónica Castro: “Disfruto al máximo mi rol de abuela”

Verónica Castro: “Disfruto al máximo mi rol de abuela”

Empezó su carrera en fotonovelas en 1966 y debutó en su primera telenovela, Yo no creo en los hombres, tres años más tarde. Desde entonces, Verónica Castro no ha parado de trabajar y durante casi seis décadas ha sido una constante en la televisión, cine, teatro y discografía en su país. Pero su primer protagónico en Los ricos también lloran en 1978, la catapultó a la fama internacional. Tal es así, que grabó cuatro novelas en Argentina, una en Italia y hasta participó en un programa televisivo en Rusia.

Ahora, una nueva generación la conoce por su rol de la matriarca Virginia de la Mora en la exitosa serie La casa de las flores, que se estrenó en Netflix en el 2018. Tras 10 años de ausencia de Televisa, donde forjó su carrera, la icónica actriz volverá a ser un rostro popular como juez de Pequeños gigantes, el reality show infantil que también se transmitirá por Univision a fines de marzo.

Hablamos con la actriz —y madre del cantante Cristian Castro— sobre su trayectoria y el rol que más está disfrutando ahora: el de abuela.

-¿Qué le atrajo a participar en La casa de las flores y qué le sorprendió de trabajar en la plataforma Netflix?

-El proyecto me atrajo porque es una novedad para todos. Nos quedó bien y le gustó a la gente. Fue muy agradable trabajar con Manolo [Caro]. Sobre Netflix, me sorprendió todo porque no había hecho nada de esto, hasta lo que sucede en la misma historia, que toca temas que son a veces intocables en la televisión. Pero es el momento de hablarlo, recibir la verdad como viene, dar la cara, resolver, salir adelante y no detenerte, ni echarte para atrás. Me encanta. Las nuevas generaciones traen otro sistema, otro chip. Hay que amoldarse a ellos.

-Muchos fans se decepcionaron al enterarse que no formará parte del elenco de la segunda temporada. ¿Por qué no quiso continuar en la serie?

-Fue muy agradable la recepción de la gente, cómo me recibieron a mí y a la historia. Nunca pensamos hacer una segunda parte hasta que el público lo pidió. Se hizo una muy buena historia que funcionó bien, pero a mí no me gusta alargar las cosas. El personaje de la mamá está muy bien terminado. Esta mujer se hartó de todo y se fue, dejando que la familia viva como quiere. Pero ella también tiene una vida y va a buscarla. Para mí fue como decir que las mujeres de esa edad todavía tenemos fuerza, corramos los 100 metros que nos quedan de carrera bien y a gusto y lleguemos a la meta triunfante. Estuvo bien planteado. Es un buen final. Me gustó.

En su Instagram compartió fotos con su nieta Rafaela haciendo parasailing. ¿Es una abuela activa?

-Me encanta. Quisiera ser todavía más activa, pero no me ha sido posible porque mis nietos viven en otros países, lejos de mí, sin contacto tan seguido como quisiera. Pero sí me gusta estar con ellos, disfrutarlos, sobre todo ver cómo van creciendo, como se van desarrollando, los gustos que van teniendo y lo que traen dentro, porque los niños traen muchas sorpresas.

-¿Qué le gusta más de ser abuela?

-Que ya tengo el permiso que se le da a las abuelas de hacer lo que me da la gana con mis nietos: malcriarlos, comer un helado a media tarde si queremos, despertarnos en la noche y bailar encima de la cama. No hay obligaciones ni restricciones. Puedo gozar este momento y disfrutarlos.

-Regresa a la televisión como juez de la nueva temporada de Pequeños gigantes en Televisa y Univisión. ¿Qué le entusiasma más de participar en este reality show infantil?

-Lo que yo descubro, por ejemplo en mis nietos, sobre todo en Rafaela, que la tengo más cerca, es que son como una cajita de regalos. La abres y es como que empiezan a sacar una canción, un baile, una forma de actuar, una forma de responder. En una criatura todo es gracioso. Por eso, está mal cuando crecemos porque se nos va toda la gracia. ¡Qué horror! (risas). A mí los niños me encantan, me hacen reír y los disfruto, y si me van a pagar, pues, ¿qué mejor?

-Cumplió 52 años de trayectoria artística. ¿Qué cree la ha mantenido relevante durante tantos años?

-No sé. Soy una persona muy dedicada, muy trabajadora, muy estricta conmigo misma con los trabajos que realizo. Me dedico al 100 por ciento. Me entrego, me preparo para hacer las cosas. Creo que tiene mucho que ver con esto, pero estar en el gusto de la gente eso sí que no me la sé. Estoy muy agradecida con la vida misma, con las oportunidades, con las compañías, con mis compañeros, con todo lo bueno y malo que pudo haber sido en mi vida. Hay cosas que a veces no me explico, pero hay que tomar la oportunidad que te da la vida, aprovecharla, gozarla y exprimirla al máximo.

-¿Cree en la reinvención personal y profesional?

-La reinvención creo que es un cambio, un crecimiento. Ya no soy la misma que era hace 40 o 50 años. No me comporto igual, no tengo los mismos gustos, no hago las mismas estupideces que hacía, gracias a Dios. Fui muy tonta, pero no cometería tantos errores como los cometía cuando era jovencita. Soy otra persona, pero soy la misma persona. Ya crecí y aprendí. Ya me equivoqué, ya me caí, ya me levanté, ya entendí y ya me dieron ganas de volverme a equivocar. ¿Por qué no?

Verónica Villafañe/AARP

Categorías: Entretenimiento, Farándula

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AARP Org

AARP es la organización sin fines de lucro, no partidario, más grande de la nación, dedicada a facultar a las personas de 50 años o más para que puedan escoger cómo viven a medida que envejecen. Con casi 38 millones de socios y oficinas en cada estado, el Distrito de Columbia, Puerto Rico y las Islas Vírgenes estadounidenses. AARP trabaja para fortalecer las comunidades y lucha por los asuntos de mayor importancia para las familias, con enfoque especial en la seguridad de la salud, la estabilidad financiera y el bienestar personal. Para conocer más, visita www.aarp.org/espanol, (en español) o www.aarp.org (en inglés).

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