Tus regalos de Navidad llegaron antes, ¿los notaste?

Tus regalos de Navidad llegaron antes, ¿los notaste?

Una característica muy propia de estas festividades es el intercambio de obsequios, dar y recibir regalos. Los regalos sirven para expresar afecto, lo importante que es otro para nosotros o nosotros para ellos, cuánto conocemos o nos conocen, cuánto dinero tenemos o tiene quien nos lo da. Muchas personas miden su buena suerte, valor o significación para otros por la cantidad y calidad de los regalos que reciben, y en efecto es así.

Pero ¿qué tipo de regalos son los que verdaderamente debemos considerar? ¿Sólo los de esta época decembrina? ¿Sólo los que vienen envueltos y que costaron dinero?

Tus regalos de Navidad llegaron antes, ¿los notaste?En cada momento de nuestra existencia estamos recibiendo regalos y la gran mayoría de ellos, ni los notamos. La cultura y costumbres han direccionado nuestra atención a los empaques con lazos, para ser considerados como regalos, sin embargo, existen otros que no se dan en esta época, ni vienen con envoltorio, de gran impacto pero que muchas veces pasan desapercibidos a nuestros ojos. ¿Ustedes podrían identificar los regalos recibidos este año? ¿Esos que no están envueltos pero que son tan significativos?

Usted que está leyendo este artículo, ¿ha pensado en sus regalos del año, esos que vinieron sin empaque? ¿Podría identificarlos? Si su respuesta es positiva, lo felicito. Seguro está tan satisfecho de sus regalos, que no guarda mayor expectativa en cuanto a lo que va a recibir o no. Usted ya se siente más que reconfortado. Pero, si su respuesta es negativa o se pregunta sobre qué estoy hablando yo, permítame explicarle.

Nos han enseñado a través de la práctica social que un regalo es un objeto o experiencia por la que otra persona paga a fin de entregarla a nosotros, tiene un costo monetario. Sin embargo, existen muchos regalos que recibimos, que no tienen costo en dinero, pero si, en cuanto al esfuerzo que hacemos y hacen otros en la búsqueda de nuestro bienestar. Estoy hablando de amigas o amigos que agregamos a nuestra lista de personas especiales, las experiencias agradables que no poseen costo alguno, los afectos que hicimos sentir a otros y que estos nos profesaron. Cuidar a nuestros miembros de la familia y de nosotros mismos, física y emocionalmente, ayudar a otros en lograr un mayor bienestar, trabajar nuestros retos y disfrutar nuestros logros. Sencillamente estar vivos y conscientes de que existimos, es un regalo. Aunque un tanto extensa, aún esta lista está corta.

Como adultos de la familia, se hace una práctica indispensable hacer estos regalos notorios a los ojos de nuestros hijos, haciéndoles considerar los mismos como de mayor significación. Enseñémosles que los que vienen envueltos son solo una mínima y simple expresión de retribución, comparada con los regalos que continuamente nos damos y nos dan.

Esa espiritualidad es importante recalcarla y enseñarla en esta época de brillo artificial que tiende a opacar el verdadero sentido de agradecer y compartir que estas fiestas representan. No significa que dejemos de comprar regalos, significa que no basemos en ellos la mayor atención. Son un complementario, no un elemento principal.

Hagamos ese trabajo familiar, sin duda, es un regalo valiosísimo y perdurable que nuestros hijos siempre agradecerán.

 

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Autor

Cristina Paz

Nacida en Maracaibo, Venezuela, actualmente resido en Florida. Psicóloga, Magister en Psicología Clínica, Doctora en Ciencias Humanas con acreditación de Actividades Postdoctorales en Ciencias Humanas. Profesora Titular- Jubilada de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad del Zulia, Venezuela. Formada y facilitadora en terapia familiar sistémica, metodología de la investigación y psicología positiva. Investigadora en materia de familia y violencia familiar, desde 1999. Terapeuta familiar y asesora de procesos educativos. Ponente en eventos científicos, con artículos publicados en revistas indexadas. Mi lema: La determinación, el coraje y el amor, son los principales aliados en la consecución de nuestras metas.