¿Qué sucede cuando los hijos van a la escuela?

¿Qué sucede cuando los hijos van a la escuela?

“Así no es. Mi maestra dice…..”. Expresión potente que nos hace asumir la realidad que en la vida de nuestros hijos y de nuestra familia llegó el primer extraño….. y para quedarse. Muchos extraños llegarán después, pero la Escuela y con ella las nuevas perspectivas, los nuevos puntos de vista más allá de la hegemonía parental, se presenta cual actor de reparto, de influencia trascendental en la trama de la vida familiar. La magnitud de su entrada en escena y el impacto en la vida familiar, pocas veces se concientiza.

Siguiente etapa de la vida familiar, donde luego de pocos años de nacidos, los hijos realizan su ingreso a instituciones para su cuidado y formación académica. El niño, cada vez con mayores destrezas motoras, psicológicas y sociales, comienza el perfeccionamiento de estas, al lado de otros aliados, más allá de las figuras familiares. Las incipientes características personales que ya han hecho aparición en la dinámica familiar se enfrentan a nuevos escenarios e interlocutores, que eliminarán, agregarán y acentuarán características al repertorio de la personalidad en desarrollo.

Pero no son los hijos los únicos influidos por esta incursión a un nuevo ambiente. Los padres, del mismo modo expondrán ante otros adultos con experticia en la tarea de formación académica, las características y estrategias de crianza que hasta el momento han ejecutado, recibiendo retroalimentación a las mismas y orientaciones hacia nuevas pautas a adoptar. Aparece entonces el momento donde se pone a prueba la apertura de la familia como sistema, a las influencias de factores externos. Los padres pueden facilitar la convivencia con ella y por ende la incorporación de los hijos a la misma u obstaculizar el intercambio, manteniendo a toda costa las prácticas familiares inalterables, en detrimento de la adaptación del hijo a su nuevo y posteriores entornos.

La escuela representa en sí misma, ese mundo externo cuya influencia plantea modificaciones a la vida familiar: nuevos horarios de actividades; nuevos roles para los padres como lo es la supervisión de las actividades escolares en el hogar; la adquisición de nuevos amigos y compromisos sociales, entre otros. Igualmente, es el período donde se manifiestan deficiencias en nuestros hijos, las cuales podemos hacer frente o negar.

En tal sentido, pareciera inicialmente una decisión de ser tan solo el sitio donde cuiden a los hijos (Maternal o Daycare), luego donde realicen su preescolar (países latinos) o donde les corresponda hacer sus grados básicos o elementales. Sin embargo, según sea el país, el querer enviar a los hijos a determinada escuela, se convertirá en criterio de elección de la zona de residencia familiar. De allí que este primer extraño, entra en la vida familiar a condicionar muchas de sus decisiones.

La determinación sobre el lugar para la formación académica de nuestros hijos no es un aspecto superficial ni simple. No solo comporta las características materiales de la institución a seleccionar como: cercanía, costos, infraestructura, servicios adicionales, sino que debemos evaluar las características de la formación y la atención que los hijos reciben en la institución seleccionada. Por tanto, es importante revisar su plan de formación, los valores educativos que le sustentan, el equipo profesional con el que cuentan, aún cuando sea la institución donde los padres estudiaron. Las organizaciones también cambian.

Recordemos que estamos contratando a un aliado de vida; a ese extraño que nos va a acompañar por un largo tiempo en la formación de nuestros hijos. Mientras más cuidadosa elección, mayor probabilidad de una exitosa alianza, donde los principales ganadores serán nuestros hijos y nosotros con ellos.

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Autor

Cristina Paz

Nacida en Maracaibo, Venezuela, actualmente resido en Florida. Psicóloga, Magister en Psicología Clínica, Doctora en Ciencias Humanas con acreditación de Actividades Postdoctorales en Ciencias Humanas. Profesora Titular- Jubilada de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad del Zulia, Venezuela. Formada y facilitadora en terapia familiar sistémica, metodología de la investigación y psicología positiva. Investigadora en materia de familia y violencia familiar, desde 1999. Terapeuta familiar y asesora de procesos educativos. Ponente en eventos científicos, con artículos publicados en revistas indexadas. Mi lema: La determinación, el coraje y el amor, son los principales aliados en la consecución de nuestras metas.