No me ayuden tanto…

No me ayuden tanto…

 

Anna Müller

Anna Müller

¿Harto de sonreír todo el día como si fuera el guasón? ¿Quiere encerrarse en casa el fin de semana sin atender el teléfono ni abrirle la puerta al vecino pero el manual de autoayuda no lo deja? ¿Permite que su amiga le deje al pequeño el viernes en la noche porque tiene una invitación que no puede rechazar por nada del mundo? Le propongo mandar bien lejos los libros de autoayuda, olvidarse de las conferencias que prometen encender luces interiores, dejar de seguir las miles de cuentas de gurús salvadores en las redes sociales y abrazar enérgicamente a su yo auténtico, aceptándolo como es: con su dosis de rebeldía e irreverencia, momentos de mal humor, pesadumbre y fealdad a ratos.

Entender que nos vemos eventualmente atraídos por el lado oscuro de la fuerza no es fácil, especialmente cuando nos ametrallan las 24 horas del día con melosos mensajes llenos de positivismo. Así que sugiero tomar nota de las siguientes cinco reglas de oro. Adóptelas sin remordimientos y será capaz de volver a disfrutar esas pequeñas pero maravillosas cosas de la vida, como por ejemplo, decir no cuando lo único que sale del alma es decir no.

1) Absténgase de dar los buenos días si el suyo empezó como una patada en el estómago. Olvídese de las frases huecas. Huya de ese modelo opresivo que le han querido vender como educación y que en realidad es la hipocresía hecha hábito. El saludo mañanero no admite edulcorantes.

2) Se vale ser negativo porque no todos los problemas tienen solución. Desde hace una década se empeñan en aconsejarle que cada vez que se encuentre con el barro hasta el cuello sonría y piense que todo — de algún modo milagroso— se arreglará. Conviene tener claro que generalmente las tortas que ponemos no tienen arreglo. Es más, cuando tratamos de arreglarlas, se agravan más. En estos casos sólo queda asumir.

3) Borre la palabra karma de su disco duro. Es un concepto inventado por la élite económica para uso exclusivo de los borregos del planeta con el fin de que se eximan de incursionar en cualquier tipo de negocio turbio o actividad comercial fraudulenta que genere ganancias extraordinarias, porque la vida le va a cobrar con creces esa práctica inmoral. Honestamente, ¿ha visto a algún boliburgués quemarse en las pailas del infierno?

4) Piense que cada día es domingo por la noche, que está a punto de llegar el lunes, que el relajante fin de semana está llegando a su fin. Mantener esa actitud de “casi lunes” le permite enfrentar cualquier calamidad con total entereza y carácter. De ese modo, al problema lo verá como “problemita” y dejará de pronunciar esa frase terrible: “y justo cuando todo parecía ir bien…”. ¡Recuerde que mientras más alto volamos, más dolorosa es la caída!

5) Sea usted mismo/a y disfrútelo. Haga lo que le venga en gana. Deje de hacer cosas para complacer a otros. ¡Que se joda el mundo!

Anna Müller

 @mullera66

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Autor

Anna Müller

Anna Müller es comunicadora social, egresada de la Universidad Central de Venezuela. Su trayectoria profesional abarca medios impresos, comunicación corporativa y marketing digital. Le encantan los libros, el cine y la poesía. Es editora y corresponsal de La Nota Latina en Lima, Perú.

  • Excelente artículo, es verdad que desde Paulo Coelho la vida edulcorada ha hecho posible el boom de escritores y coach de éxito que abundan no sólo en librerías, sino en las radios y hasta la TV. La vida es lo que es. La ley de causa y efecto gobierna al Universo por justa razón y su peso en la vida de cualquiera es inevitable. Buscar excusas rosas, manuales de cómo salir de las metidas de pata sin asumir responsabilidad o de que leyendo un libro tal o cual se sale del estado negativo o se limpia el aura es como invocar a los bufones de la corte para que se actúen por nosotros. La idea es sumergirse en el barro, encontrar el detonador de cómo salir de allí y activarlo. Cuando las cosas no salen como queremos es que la vida, Dios o la energía -en fin lo que sea o crea- nos da la oportunidad de crecer, asumir responsabilidades y convertirnos en mejores personas. No hay que evitar sentir el dolor, con eso sólo se obtiene la pérdida de la capacidad de sentir. Cada situación no es más que una oportunidad. Ser uno mismo es la consigna!