La ira en nuestros hijos: ¿cómo manejarla adecuadamente?

La ira en nuestros hijos: ¿cómo manejarla adecuadamente?

La ira es una de las emociones básicas del ser humano, muchas veces mal entendida y mal encausada. Parte inicial y natural del equipamiento humano, la ira es de las emociones más adversadas socialmente, por sus posibles consecuencias destructivas para la persona misma y para quienes le rodean. Se convierte en la primera emoción reprimida o sancionada en la familia a través del proceso de crianza.

La emoción de ira es experimentada cuando la persona piensa que está frente a una amenaza, daño u ofensa. Acompañan a esta evaluación cognitiva, reacciones fisiológicas de preparación para el ataque y expresiones motoras que tienen como medios de manifestación gestos faciales y manuales, así como acciones, que pueden tener lugar luego de la evaluación de la viabilidad y pertinencia de estas. Su función es adaptativa o de autoprotección y tiene como finalidad la eliminación de los elementos que la causan, es decir, la amenaza, daño u ofensa; buscando la recuperación del control de la situación.

Una incipiente manifestación de ella se aprecia a temprana edad, teniendo fundamentalmente un carácter de preservación a través del llanto, en los primeros momentos de vida del bebé. Llanto que informa de una incomodidad, normalmente hambre. No puede considerarse propiamente una experiencia de ira ante la falta de muchos de sus componentes, pero, advierte de la capacidad humana para notar y reaccionar ante aquello que le incomoda, amenaza o daña.

Ira: manifestaciones

Luego del año, con las primeras palabras y acciones, hacen presencia las primeras manifestaciones claras de ira: los berrinches, rabietas, el llanto que no cesa con la atención o el consuelo, el lanzamiento de objetos y algunos de los “No” pronunciados. Normalmente originada por la frustración de un deseo no satisfecho. Sin embargo, estas manifestaciones tempranas van a estar bastante condicionadas por el funcionamiento del entorno y el manejo de la ira de los padres y el resto de la familia. Si en la familia se grita, se lanzan objetos, se habla con tonos duros y estridentes, mucho de ello será absorbido por el niño.

En las etapas posteriores en la niñez y adolescencia, la expresión de ira involucrará la particular forma en la que experimentamos ira, que muchos llaman temperamento, pero más importante que experimentarla, será nuestro aprendizaje de cómo manejarla. Es allí cuando la vida familiar y los padres como protagonistas estelares, tienen una gran incidencia.

Está claro que toda emoción tiene un origen, una situación que la provocó. El de la ira en nuestros hijos, normalmente fue una solicitud no atendida a tiempo, bien sea para corresponderla o negarla. También, juega un papel muy importante la historia de límites y explicaciones que han predominado en la familia ante las concesiones y restricciones, así como la falta de prevención ante posibles situaciones que pueden promover tensión como por ejemplo cuando se va a un supermercado y se pasa por el área de las golosinas o los juguetes.

Muchas veces esos momentos de ira se generan cuando se quiere cortar abruptamente una costumbre ya establecida desde bebé, cuando la dulzura emanada por estas preciosas criaturas hace que los padres accedan fácilmente a sus peticiones. Presento un ejemplo. En estos días mientras esperaba en una entidad bancaria, estaban frente a mi una joven mamá, su bebé de 6 u 8 meses y una hija mayor como de 5 años. La mamá estaba manipulando el celular y en oportunidades mostraba a su hija mayor algo en él. Para mi asombro, el bebé comenzó a mover sus pies y brazos en clara actitud de querer agarrar el aparato; mi asombro no fue que lo quisiera tomar, sino que lo obtuvo porque la madre vio con mucha gracia tal actitud. ¿Qué pauta creen ustedes se está forjando en el pequeño bebé? De seguir avanzando en este continuo de recibir cuanto solicita a poco insistir o con un poco de llanto, ¿qué va a ocurrir cuando comiencen las restricciones? ¿Cómo va a reaccionar cuando no reciba lo que quiere?

Ante un tema tan extenso quiero resaltar un aspecto particular: la dinámica familiar y el comportamiento de los padres desde los primeros momentos de vida del hijo, van modelando futuras interacciones y reacciones, entre ellas, el manejo y la expresión de la ira. No nos asombremos cuando alguna explosión de ira se produzca, solo miremos atrás.

 

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Autor

Cristina Paz

Nacida en Maracaibo, Venezuela, actualmente resido en Florida. Psicóloga, Magister en Psicología Clínica, Doctora en Ciencias Humanas con acreditación de Actividades Postdoctorales en Ciencias Humanas. Profesora Titular- Jubilada de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad del Zulia, Venezuela. Formada y facilitadora en terapia familiar sistémica, metodología de la investigación y psicología positiva. Investigadora en materia de familia y violencia familiar, desde 1999. Terapeuta familiar y asesora de procesos educativos. Ponente en eventos científicos, con artículos publicados en revistas indexadas. Mi lema: La determinación, el coraje y el amor, son los principales aliados en la consecución de nuestras metas.