La cultura del inmigrante como apoyo en crisis humanitarias

La cultura del inmigrante como apoyo en crisis humanitarias

Vivir en otro país es sin duda un reto y una trayectoria de gran aprendizaje. Expertos en sociología aseguran que vivir un año en otra cultura equivale al proceso de madurez que se adquiere en cuatro años. Tales expertos recomiendan que los jóvenes deben explorar otras culturas como parte de la formación personal para comunicarse en su futuro trabajo. El eje de este fenómeno de aprendizaje es tornado por la realidad de que la comunicación entre culturas requiere destrezas más allá del idioma.

La sensibilidad cultural que se adquiere cuando el individuo vive como inmigrante, es única y es lo que hace que la persona aprenda a aceptar que todos somos diferentes. Dentro de esa lucha por salir hacia adelante en el nuevo contexto encontramos que hay otras personas sufriendo cambios similares dentro de sus propios países. Este es el caso en naciones con crisis humanitarias. Los conflictos internos de un país se generan por el mal manejo de recursos y la falta de comunicación para un plan que favorezca a la sociedad en general.

Los inmigrantes tenemos la ventaja de haber vivido cambios drásticos en nuestras rutinas, desde lo que comemos, hasta las labores que desempeñamos. El mundo nos cambia y con ese cambio podemos convertirnos en agentes de apoyo para sociedades donde hay conflictos o para las naciones hermanas que reciben a esos inmigrantes.

En Tennessee, la Asociación de Venezolanos en Tennessee tiene un proyecto de apoyar a los venezolanos que andan como población flotante en Colombia. Es un esfuerzo de varias organizaciones sin fines de lucro colaborando entre Tennessee y Colombia para tenderle la mano a desplazados sufriendo necesidades económicas. Todos podemos colaborar con simplemente reconocer que nuestra condición de inmigrantes nos ha dado la sabiduría cultural para contribuir hacia la prosperidad de otros.

#CulturePhilanthropy www.motoreconomico.com

Autor

Veronica Herrera

Verónica Herrera es innovadora en filantropía y educadora. A través de su experiencia de más de 20 años diseñando iniciativas culturales en la comunidad, complementada por sus estudios de investigación a nivel de doctorado, Verónica desarrolló una teoría de la motivación conocida como la "Filantropía de Cultura" (#CulturePhilanthropy). Su teoría sostiene que aportando lo positivo de la cultura se puede motivar el aporte filantrópico, el cual servirá de motor para el desarrollo económico. Su misión es educar a todos los niveles sobre el valor de la cultura como herramienta estratégica para el progreso de las comunidades. Verónica se graduó de la Universidad de Tennessee con dos licenciaturas, Idiomas y Psicología. Luego obtuvo su maestría en Pedagogía con especializaciones en Métodos de Investigación y en Literatura. Actualmente se encuentra en la fase final de un doctorado en Pedagogía. En 2016, fue reconocida con el premio Positive Impact Awards 2016 de Hispanicize, en la mención Desarrollo Profesional y luego logró ganar el premio como Personaje del Año 2016 con el apoyo del voto popular. Además, fue ganadora del Chattanooga’s Vote La Paz de Chattanooga Latino Leadership Award 2016 y fue oficialmente proclamada por el consejo de dicha ciudad como inmigrante de valioso aporte a la sociedad americana.

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