La alegría en nuestros hijos: cómo estimularla

La alegría en nuestros hijos: cómo estimularla

La manifestación de emociones es la primera señal de humanidad en el bebé humano. Cualquiera pudiera pensar que la primera emoción que el ser humano experimenta es el malestar o la ira, expresada en el llanto que manifiesta la incomodidad del niño por alguna carencia o malestar, pero no: la primera emoción voluntaria es la alegría. Luego del primer mes de vida, la mayoría de los seres humanos son capaces de expresar alegría a través de la sonrisa voluntaria.

 

Con esta acción no racional, pero si intencionada, el bebé humano se estrena en el mundo de la interacción social y el intercambio emocional. Empieza esa interrelación con los otros, primero con la madre, luego los demás de la familia y posteriormente con el resto de las personas. Pero sin duda, mucho de su manejo de la alegría tendrá sus primeros moldeadores en los padres, que corresponderán con mayor o menor frecuencia a esa alegría, que tan natural y deliciosamente manifiestan los niños pequeños.

En los medios sociales nos encontramos con muchos videos caseros o compilaciones de estos, donde bebés y niños pequeños mantienen largos momentos de repetidas y sonoras carcajadas, que nos hacen reír de solo observarlas. Y es que la alegría de los niños es tan espontánea, tan auténtica, tan sencillamente estimulada, tan poderosa en su desarrollo personal que, de saberlo con mayor certeza, cuidaríamos tan celosamente de ella como del cuidado corporal o de la alimentación.

No significa que el niño deba mantenerse riendo o que nunca hagan presencia emociones negativas, porque lo harán. Tampoco, que no deba ser limitado en sus intenciones y con ello experimentar la correspondiente frustración, pero también la necesaria evaluación de sus posibilidades; que no deba ser corregido en sus equivocaciones o instado a repetir alguna acción o expresión, para así adoptar la manera correcta de hacer o decir algo. Sin embargo, aunque habrá la experiencia de emociones negativas, la clave está es estimular mayormente las positivas y entre ellas la alegría.

Al ser la alegría la primera de las emociones experimentadas y expresadas por los niños se hace importante su estímulo porque según Seligman (2003):

  • Amplían y desarrollan los recursos intelectuales, sociales y físicos de los cuales nuestros hijos dispondrán en su vida adulta.
  • Porque al estimular las emociones positivas y entre ellas la alegría, se inicia una espiral ascendente de sentimientos positivos en la vida de los niños.
  • Debemos tomar con tanta preocupación y atención las emociones positivas como lo hacemos con los berrinches, lloros y peleas. Es decir, los rasgos positivos poseen tanta autenticidad como los negativos.

¿Cómo estimular la alegría?

  • Pase tiempo disfrutando y jugando con sus hijos, no necesariamente tiene que salir a un parque o gastar en juegos mecánicos. Aproveche la fantasía de sus hijos y haga de su casa el mejor parque temático. No se preocupe tanto por el desorden y viva esos momentos de creatividad.
  • Continúe la alegría cuando ellos la expresan, es decir, refuerce su buen humor, ocurrencias y expresiones positivas.
  • Vean programas de televisión juntos, seguro ellos encontrarán algún aspecto divertido.
  • Cante, cuente historias o haga juegos de palabras.

Disfrutar de sus hijos significa sentirse cómodos y a gusto con ellos, valorar su presencia. Ellos son mucho más que una responsabilidad. De esa aceptación, disfrute y valoración genuina, proviene la alegría de estar juntos y por ende, la estimulación de la alegría en ellos.

 

*Seligman, Martin (2003). La autentica felicidad. 1ª Edición. Editorial Vergara.

 

 

Autor

Cristina Paz

Nacida en Maracaibo, Venezuela, actualmente resido en Florida. Psicóloga, Magister en Psicología Clínica, Doctora en Ciencias Humanas con acreditación de Actividades Postdoctorales en Ciencias Humanas. Profesora Titular- Jubilada de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad del Zulia, Venezuela. Formada y facilitadora en terapia familiar sistémica, metodología de la investigación y psicología positiva. Investigadora en materia de familia y violencia familiar, desde 1999. Terapeuta familiar y asesora de procesos educativos. Ponente en eventos científicos, con artículos publicados en revistas indexadas. Mi lema: La determinación, el coraje y el amor, son los principales aliados en la consecución de nuestras metas.

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