Gerry Weil: “Mi vida está completa”

Gerry Weil: “Mi vida está completa”

Gerry Weil está considerado como el Maestro del jazz venezolano. A sus 80 años sigue componiendo, enseñando y quiere llegar a los 120 años para continuar aprendiendo. ¿Su secreto? El agradecimiento y estar conectado con Dios, lo cual logra a través de su música.

 

Gerry Weil nació en Viena, Austria, el 11 de agosto de 1939 y llegó a Venezuela a los diecisiete años de edad; está considerado como el Maestro del jazz venezolano. Su trayectoria como pianista, compositor, arreglista y educador lo ha hecho merecedor del Premio Nacional de Música en Venezuela y de la condecoración con el Botón de Oro de Servicio a la Patria en Austria.

Gerry Weil: “Mi vida está completa”

Gerry Weil y Marybel Torres

En la entrevista concedida a La Nota Latina, durante su visita a Miami, el Maestro Weil, de 80 años, aseguró que componiendo su música y enseñando sus hallazgos, su vida estaba completa. Mostró su gran amor por la música, por Venezuela y por sus alumnos, manifestando su agradecimiento hacia esa conexión divina que lo inspira cada día.

En una entrevista usted dijo que había decidido vivir hasta los ciento veinte años, ¿por qué tantos?

– Para comenzar… con descuento (risas). Porque hay muchas cosas que aprender. Es por eso, no por miedo a la muerte, sino por tantas cosas que necesito aprender.

– ¿Como por ejemplo?

-Más música. Terminar de estudiar a Bach. Componer más música y tocarla mejor. Visitar sitios a los que no he ido todavía, como por ejemplo Dubai, Moscú, el Polo Norte, ir a todos lados (risas).

De este tiempo que usted lleva haciendo música, ¿qué es lo que más le ha dado satisfacción?

– Lo que más me ha dado satisfacción es que lo divino no ha dejado de mandarme sus mensajes. La música está en el espacio, existe desde siempre y para siempre y está conectado a esta energía de amor que es la música. No he perdido la conexión hasta el momento y creo que no la voy a perder porque es mi razón de vivir, es mi razón de existir. Estoy aquí para eso, para aprender música, para enseñar música y para compartir lo aprendido, mis obras, mis composiciones, mis interpretaciones, mis estudios. Es una vida hermosa porque tiene sentido. Solamente con el hecho de ser músico ya estoy feliz y contento.

¿Para usted qué es la vida?

– Amar, enseñar, servir y mostrar mi agradecimiento a través de mi trabajo.

Gerry Weil

Gerry Weil: “Mi vida está completa”

¿Quiere decir que usted ha servido a través de la música?

– Creo que formar muchos maravillosos músicos que hoy en día vuelan más alto y más lejos que yo, ya es una premiación. Tengo alumnos  que están en lugares importantes en el mundo y sé que les he puesto un granito y ellos me lo han demostrado mencionándome. Ahí está el premio.

De esos alumnos que usted ha tenido, ¿cuál ha sido su alumno preferido?

-Hay muchos, pero puedo mencionar a Luis Perdomo y Silvano Monasterio quienes están en Nueva York y en California. Y en la misma Venezuela está Huáscar Barradas, el grupo Caramelos de Cianuro, Desorden Público. Son muchos, algunos han muerto, otros están aquí todavía. Lo que te puedo decir es que es un orgullo para mí haber sembrado música y músicos. Mis obras se tocan, me acabo de enterar que en el Conservatorio de Viena, cinco de mis obras son obligatorias para graduarse.

– ¡Qué buena noticia, su país lo está honrando!

– Venezuela me dio el Premio Nacional de Música y Austria me ha condecorado con el Botón de Oro de Servicio a la Patria, pero en el fondo las satisfacciones mías son muy sencillas: estudiar, componer, enseñar, bañarme en una playa, hacer un kata de karate.

Cuando usted llegó a Venezuela era muy joven, tenía diecisiete años. ¿Cómo lo recibió el país? Usted venía de la post guerra y llega a Venezuela en el gobierno de Pérez Jiménez.

– Tenía cabello, ojos azules, era un galán (risas). Vengo de Viena, donde tenemos inviernos con días de veinte grados bajo cero, cada año son más fríos. Son tres o cuatro meses muy rudos y de repente llego a un país en donde vivo todo el año vistiendo bermudas, descalzo. ¿Qué puedo decirte? ¡Un paraíso! Un pueblo con una excepcional humanidad que no la he visto en ninguna parte del planeta; humano, con sentido del humor, echadores de broma, abiertos, flexibles. Amo a Venezuela, amo a la verdadera Venezuela. Me casé con una venezolana con quien voy a cumplir el 20 de agosto cincuenta años, bodas de oro. Tengo dos maravillosos hijos, Gerald está aquí conmigo, Alexander está en Caracas. No le puedo pedir a la vida más nada, Venezuela me dio todo. Me dio una patria hermosa y me dio mi carrera; en Venezuela soy conocido, es muy común que esté en cualquier parte de la ciudad y hasta los hombres más humildes como un mendigo me reconozcan y me saluden: “Maestro Gerry Weil, encantado”.

¿Cómo hizo usted para implementar el Jazz en Venezuela, para hacer que le gustara ese género al venezolano?

– Con mi amor, mi pasión y dedicación que nació en Austria. En Venezuela me convertí en un jazzista profesional también porque había muy pocos. Logré tocar muchos años en un club de jazz donde me formé, ya no existe pero se llamaba Mon Petit. Luego me fui a vivir a las montañas de Mérida durante siete años en donde tocaba un piano de cola alumbrado con velas; allí Gerald estudió en la escuela primaria. Venezuela me ha dado mucho y los venezolanos me han dado su apoyo. Yo creo en Venezuela, yo creo que Venezuela va a surgir, tiene que hacerlo. No pienso irme por los momentos para ningún otro lugar, sigo allá dedicado a mi música, a mis enseñanzas, a mis estudios. Lo que sí estoy es comenzando a salir, gracias a Dios tengo un maravilloso manager que es mi hijo Gerald; estuve en Europa, toqué en Madrid, toqué en Viena, grabé un disco.

Gerry Weil: “Mi vida está completa”

Gerry Weil conversa con Marybel Torres

¿Qué hace usted para mantenerse tan activo Maestro, tan lleno de energía y con ganas de seguir haciendo cosas?

– Amar la vida, vivir, vivir. Hago lo que haces tú, lo que hacemos todos.

Hay personas que existen pero que no viven.

– Se lo están perdiendo porque no hay otra. La vida es hoy, aquí y ahora. Yo creo que Dios quiere que seamos felices porque nos ama. El Dios de todos los hombres, no tengo ninguna afiliación religiosa. Dios quiere que seamos felices y entonces voy a complacerlo, ya que me paró aquí en este mundo voy a ser lo más feliz que pueda, y ya con la música estoy feliz.

Usted tiene ochenta años y muchos de esos tocando y amando lo que hace. ¿Qué mensaje le daría a esos jóvenes que quieren ser músicos para que logren su sueño?

– Cuando se tiene el honor de tocar en una de las salas más importantes del planeta como lo es el Carnegie Hall en Nueva York, la asociación te regala un anillo si llegas a dar un concierto y, ¿sabes qué dice el anillo? “Practica, practica, practica”. Mi consejo a los músicos jóvenes es que practiquen, estudien, exploren, se llenen de cultura, lean buenos libros, vean buenas películas, se reúnan con gente que contribuya en su crecimiento cultural. Mi consejo es que practiquen, estudien, trabajen duro, porque el premio es grande, el que practica se convierte en maestro.

¿Algún sueño que usted tenga por cumplir maestro?

– Necesito aprender todavía mucha música, quiero profundizar mis conocimientos de mi compositor al cual dedico mi jazz: Johann Sebastián Bach, creo que él estaba en conexión directa con lo divino, él escribió las fórmulas perfectas de la música. Estudiando a Bach, componiendo mi música y enseñando mis hallazgos mi vida está completa.

¿Cómo es la conexión que usted tiene con Dios?

– Muy sencilla, es una conexión de agradecimiento y de ser feliz con sencillamente inhalar, sonreír y exhalar. Repito: inhalar, sonreír y exhalar.

Gerry Weil es #Poderlatino

 

 

Categorías: Poder Latino

Autor

Marybel Torres

Marybel Torres nació en la Isla de Margarita, Venezuela, lugar al que le profesa un infinito amor. Es periodista egresada de la Universidad Central de Venezuela. Ganó el Premio Nacional de Periodismo por el trabajo literario desarrollado como editora de la revista institucional Ínsula. Su experiencia laboral se centra en medios audiovisuales, corporativos e impresos. Es autora de dos libros: "Historias de Carnaval" y "Altagracia: Apuntes para su Historia". Le apasiona su profesión, ayudar, aprender algo nuevo todos los días y hacer amigos. Disfruta realizar entrevistas de personalidad porque le permite conocer la vida de las personas y luego narrarlas como un cuento. Es una soñadora empedernida y CEO de lanota-latina.com.

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