¿Cómo es el proceso de reencuentro de la pareja después que los hijos se van?

¿Cómo es el proceso de reencuentro de la pareja después que los hijos se van?

 

Como todo ciclo, la vida familiar regresa a su inicio cuando los hijos se van del hogar. El reencuentro de la pareja, como se llama esta fase o también denominada “nido vacío”, plantea un necesario volver a enfocar la atención, predominantemente, en el compañero de viaje: la pareja. Muchas parejas se fusionaron casi exclusivamente en el rol de padres, particularmente la madre, teniendo un costo altísimo para la relación de pareja, que llega a reflejarse en este momento y convirtiéndose en factor de riesgo de ruptura.

Este período en el ciclo de vida familiar ha sido visto desde una connotación negativa al tratarlo como un síndrome, debiendo esta clasificación a las posturas fisiológicas que apuntan a los cambios hormonales que ocurren en las mujeres con la menopausia y que dan lugar a un conjunto de síntomas como fatiga, malestares y depresión. La pérdida del sentido o utilidad por no realizar labores parentales tiende a afectar más a las mujeres que a los hombres, sobre todo, a aquellas que hicieron de la maternidad la tarea exclusiva en su vida familiar.

Reencuentro y gratificaciones

En este momento de vida siguen presentes los retos y las gratificaciones. Los retos: coincide con el tiempo de jubilación laboral, la menopausia en la mujer, la necesidad de centrar la atención en los padres de cada miembro de la pareja, que ahora son ancianos y ameritan de cuidados, el asumir que la vida ha avanzado, que ya los hijos iniciaron la etapa que los padres recorrieron, anunciando el abierto envejecimiento y con ello, las posibles disminuciones físicas y la muerte. Pero, por otra parte, aparecen los nietos y con ellos, nuevas expresiones de afectos y la labor de intermediarios y consejeros que le corresponden a los abuelos, así como el reencuentro de la pareja.

Existen posturas que observa la etapa como lo que es: una fase que posee características particulares a la que la pareja debe reajustarse, considerando mayormente las alternativas favorables para este momento. En ese momento ya aliviados del compromiso de cuidado y crianza de los hijos, la pareja encuentra mayor tiempo para cada uno de ellos en particular y para ambos en conjunto. La literatura apunta a que muchos padres reciben con alegría esta nueva etapa. El saberse cumplidores de una misión observando la realización de los hijos ya adultos, vivir la libertad e independencia que el alejamiento de los hijos otorga, poder retomar intereses postergados por la crianza de los hijos, la posibilidad de una revitalización de su sexualidad y el mayor espacio para la intimidad conlleva a una valoración diferente de la relación. Dicha revalorización será el resultado de años de convivencia acumulados, donde en la medida que no haya sido olvidado ese compañero con quien se inició la aventura de formar una familia, mayor será la posibilidad de que el reencuentro sea una etapa de satisfacciones.

Al respecto, es importante durante todo el proceso de vida familiar, que la pareja no desaparezca tras los roles parentales, que padre y madre se recuerden como compañeros y resguarden celosamente ese espacio. Aunque existen etapas donde la presencia de los hijos domina casi toda la escena familiar, no siempre será así y en la medida que ellos sean un poco más independientes, recuperar el espacio de intimidad de la pareja con salidas exclusivas, o mirar una serie o película determinada para ambos; tener conversaciones privadas que no necesariamente tengan que ver con los hijos; que proyecten vida más allá de los hijos, que no descuiden proyectos personales y conjuntos.

Como se ha puntualizado en más de un artículo anterior, es indispensable no descuidar el subsistema formado por la pareja que, como guías de la vida familiar, su bienestar y armonía, redundará en todos los demás miembros, a lo largo de la historia familiar.

Twitter – Instagram: @crispaz05

 

Autor

Cristina Paz

Nacida en Maracaibo, Venezuela, actualmente resido en Florida. Psicóloga, Magister en Psicología Clínica, Doctora en Ciencias Humanas con acreditación de Actividades Postdoctorales en Ciencias Humanas. Profesora Titular- Jubilada de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad del Zulia, Venezuela. Formada y facilitadora en terapia familiar sistémica, metodología de la investigación y psicología positiva. Investigadora en materia de familia y violencia familiar, desde 1999. Terapeuta familiar y asesora de procesos educativos. Ponente en eventos científicos, con artículos publicados en revistas indexadas. Mi lema: La determinación, el coraje y el amor, son los principales aliados en la consecución de nuestras metas.

Escribir un comentario…

<

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.