Buenos Aires: la eterna inspiración

Buenos Aires: la eterna inspiración

Adolfo Bioy Casares decía: “Yo tengo la obsesión del viaje. Siempre creo que voy a solucionar todo yéndome”. Yo también lo creo, coincido con su pensamiento aunque las cosas se solucionen solo temporalmente. Por dicho motivo partí a la Argentina, tenía una invitación a un evento literario y la usé como pretexto, como inspiración, como una salida efímera para calmar la ansiedad de escritora nouveau.

Es así como volví a disfrutar de su gente y de sus calles, de sus espacios literarios sencillos como los de Esfera Artes y del Centro Cultural Borges con exhibiciones de arte visual reconocido, tango y poesía;  de sus edificios eternos con arañas francesas, pisos de mármol italiano, frescos que cuelgan coloridos de los techos con sus imponentes obras de arte llamándote a sumergirte en ellos y descubrir desde ahí la historia de Buenos Aires, la historia de Argentina, como la que se vive en el  edificio de La Prensa construido en 1896, ubicado en la avenida de Mayo 575.

Buenos Aires: los lugares que visité

Me hospedé en un hotel del centro, La Fresqué, en la avenida de Mayo. Un hotel que ha sido renovado y adaptado a la época moderna, cuidando los detalles históricos que se incrustan en sus paredes, en sus baldosas, en sus ventanas. No tiene 5 estrellas, pero es acogedor, limpio y más que todo cómodo. Sirven chocolate, café, yogur, cereal y leche acompañados de una variedad de medialunas con sabor a manteca, miel o almendras y cabe recalcar que hacen los mejores huevos revueltos que he degustado en un viaje. Tienen una atención muy personalizada. Quiero agradecer desde aquí a Alejandro, el recepcionista matutino, quien fue mi guía y gracias a sus tips mi estadía fue más cómoda.

 

Buenos Aires: la eterna inspiración

Voy a contarles que Buenos Aires me recibió con un quilombo. Al arribo a Ezeiza me fue imposible entrar a capital, así que mi amiga Corina me acogió en su casa ubicada en el municipio San Miguel.

En mis visitas a Buenos Aires no recuerdo haber conocido este sector del país, pero me encantó el olor a eucalipto y a sauzal, asimismo las casas y quintas de fin de semana que se acomodan orondas en sus pequeñas callejuelas.

Corina me llevó a comer a un pequeño restaurant de la zona: “Conrado”. La decoración sencilla y desenfadada de su porche con butacones de color verde pasto de época y sus paredes que acogían arte visual, nos tentó a tomarnos las primeras fotos. En cuanto a la comida, prueben el cuarto de pollo deshuesado acompañado de puré de calabaza: algo sencillo puede convertirse en Bocato di Cardinale. La cena fue en “La Posta”, una churrasquería de aspecto hogareño, muy limpia, de atención rápida y amable. Dos lugares recomendables si estás por la zona. Los dos tienen un menú exquisito, variado y para los paladares más exigentes.

Ya en Capital, como le llaman los porteños a Buenos Aires centro y sus alrededores, disfruté de largas caminatas que me llevaron a encontrarme con la celebración a Rusia. La comunidad reunida en la esquina de la calle Perú y avenida de Mayo nos invitaba a disfrutar de la comida típica, de su música, artesanía y bailes. Dentro de las carpas blancas se podía escoger entre ensaladillas típicas como la Olivie, Vinegret y Mimosa, dulces caseros y gominolas de sabores a frutas escharchadas con azúcar. Las sopas fueron de buena venta como la de albóndigas que yo consumí, también ofrecían la Borsch que es hecha de remolacha, patata, tomates, col y carne; la Solianka, que puede ser de carne o pescado con pepinillos encurtidos, tomate y limón y la Ujá, solo de pescado. La comida fue la principal atracción, definitivamente los invito a degustar los Pelmeni que son parecidos a los ravioli y el Gulubtsi, deliciosas hojas de col rellena con carne y arroz. Obviamente hay que dejar un espacio para los Pirozhkí y Pirología, delicadas empanadas y empanadillas, van rellenas desde mermelada hasta carne o pescado y papas. Mi favorita fue Vatrushka, una empanadilla redonda, abierta, hecha con requesón dulce. No hay que pasar por alto la crepería. Los rusos le llaman Blinnaya, se sirven con mantequilla, crema agria, miel o se rellenan de caviar, jamón, o frutas, en especial manzana.

 

Buenos Aires: la eterna inspiración

La muy visitada Calle Florida. Foto: guiadebuenosaires.blogspot.com

Una vez que satisfice la necesidad de mi estómago, crucé por la acera de enfrente y me perdí en el corazón de la ciudad, admirando el comercio agitado y vibrante de la calle Florida con sus músicos callejeros, sus cafés, sus edificios modernos y antiguos donde se mezclan los estilos sofisticados de luces de colores y los que marcaron tendencia en 1880, permitiendo que Buenos Aires se convirtiera en una ciudad de crecimiento urbanístico de última tendencia europea.

El artículo de hoy es un abre boca para la segunda parte de mi recorrido. Visitaremos en el próximo artículo la famosa Plaza de Mayo, el Museo de la Casa Rosada, Puerto Madero y la feria de San Telmo.

 

 

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Categorías: Destinos

Autor

Margarita Dager-Uscocovich

Nacida en Guayaquil – Ecuador en 1967.Formé parte del equipo editorial de la revista del Colegio Urdesa High School como editora fundadora . El residir en varios países de Europa y América , me ha dado la oportunidad de enriquecerme de su cultura , esto ha sido una gran referente que me permite tener una visualización diversa y distinta para comunicar sentimientos y emociones a través de mis escritos . He sido colaboradora en algunos Editoriales de Mundo Latino Newspaper en Charlotte, Carolina del Norte, con trabajos de periodismo de opinión y de gastronomía y de salud en el periódico La Noticia, también de la misma ciudad. Ahora inicio otra aventura desde la revista digital La Nota Latina, con sede en Miami.